Ignorar un problema en la oficina nunca ha hecho que desaparezca por arte de magia. Las diferencias de opinión, las prioridades cruzadas entre sectores o los simples malos entendidos son moneda corriente en cualquier empresa. La realidad es que la clave no está en esquivar estas situaciones, sino en tener la cintura para abordarlas sin que el clima laboral se rompa.
Esa fue la premisa que nos reunió para meternos de lleno en la Negociación y Resolución de Conflictos. Durante un par de horas muy intensas, los licenciados Viviana y Gustavo Galian Alvarado nos mostraron cómo dejar de temerle a las conversaciones difíciles y empezar a usarlas para destrabar obstáculos.
Desarmando la tensión
En lugar de repasar manuales, fuimos directo a la práctica. Analizando casos reales y haciendo dinámicas grupales, los líderes y dueños de negocios que asistieron aprendieron a separar a la persona del problema. Muchas veces nos estancamos discutiendo posturas rígidas, en lugar de frenar a preguntar: ¿qué es lo que realmente necesita la otra parte?
Explorando tácticas probadas, como el Método Harvard, los asistentes se llevaron un botiquín de primeros auxilios para los roces diarios:
- Frenar la escalada: Detectar a tiempo esos factores que hacen que un simple desacuerdo se convierta en una pelea.
- Escuchar de verdad: Aplicar técnicas de indagación para entender el interés oculto detrás del reclamo.
- Construir puentes: Diseñar acuerdos bajo la filosofía "ganar-ganar", logrando compromisos que la gente realmente quiera y pueda sostener en el tiempo.
Hacer frente a los problemas rinde frutos
Las organizaciones que saben hablar de lo que incomoda toman mejores decisiones y arman equipos mucho más sólidos. Quienes participaron de esta juntada se fueron con una mirada completamente nueva sobre cómo mediar en sus propios emprendimientos y evitar que los problemas aíslen a su gente.
¡No te quedes afuera de la próxima!
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